ANTÍGENO CRYPTORIDIUM / GIARDIA

El Cryptosporidium parvum es un protozoo intracelular descrito en 1907 y dentro de su género es la especie que se asocia a enfermedad humana, aunque también puede encontrarse en otros hospederos.

Su prevalencia es variable, encontrándose en los lugares con carencia de agua potable, en las piscinas, en la eliminación de aguas residuales o con estrecho contacto con animales. Se encuentra en las heces del 1 al 3% de los habitantes de los países desarrollados (Europa y América del Norte), en el 5% de los de Asia y en el 10% de los de Africa. A menudo afecta a los menores de dos años. En los países de clima tropical, es más común en los meses cálidos y húmedos, mientras que, en los de clima templado, es más frecuente en otoño y en invierno.

La infección se transmite de persona a persona, por contacto con animales infectados, por el agua potable, por las piscinas o por los alimentos contaminados. Las moscas también podrían desempeñar un papel como vectores mecánicos del parásito. Se ha demostrado la transmisión entre miembros de la familia, entre parejas sexuales, en guarderías, y entre pacientes y personal sanitario, e incluso se producen infecciones nosocomiales. Esto puede pasar desapercibido porque, en muchos casos, no existen síntomas clínicos importantes.

El cuadro clínico más frecuente es la diarrea, aunque también se ha asociado a infecciones pulmonares. Pueden existir infecciones asintomáticas, incluso en las personas inmuno-deprimidas. La diarrea suele ser abundante y acuosa; raramente aparece sangre o leucocitos. Se ha sugerido la presencia de una toxina, pero no se ha podido demostrar su existencia.

La enfermedad se ha descrito en los individuos de todas las edades y sin distinción de sexo, pero los menores de dos años son más susceptibles a la infección, probablemente debido al mayor riesgo de transmisión fecal-oral, a la falta de inmunidad protectora por exposiciones anteriores y a la relativa inmadurez inmunológica.

En los países pobres es una causa relativamente importante de desnutrición y muerte infantil. En ancianos aumenta también el riesgo de padecer la infección por el deterioro inmunológico. Entre la ingestión de ooquistes y la aparición de síntomas clínicos hay un lapso de 7-10 días y la duración de la diarrea en personas sanas puede variar entre 2 y 26 días, llegando incluso a 90 días. En los cuadros graves puede excretarse de 12 a 17 litros al día, y puede acompañarse de febrícula (<39ºC), malestar general, pérdida del apetito, nausea y vómitos. El parásito también se ha asociado con cuadros de colecistitis y pancreatitis. Su presencia en las secreciones respiratorias se puede deber a verdaderas infecciones o a microorganismos aspirados. Los síntomas son inespecíficos, y no produce una disfunción pulmonar grave. Se ha asociado también a laringotraqueítis y sinusitis. Por otro lado, la giardiasis, causada por Giardia lamblia (sinónimo: Giardia intestinalis, Giardia duodenalis), constituye una parasitosis de gran importancia epidemiológica y clínica por su alta prevalencia y patogenicidad, fundamentalmente entre la población infantil. A las cepas de procedencia exclusivamente humana se les denomina especies de G. lamblia, para diferenciarlas de aquéllas de origen animal, pero que pueden infectar al hombre, conocidas como especies de G. intestinalis o G. duodenalis. La infección por G. lamblia es cosmopolita y se puede desarrollar tanto de forma endémica (afectando fundamentalmente a la población infantil, con frecuentes reinfecciones) o de forma epidémica (brotes que afectan a comunidades cerradas o viajeros que visitan zonas endémicas). La transmisión es fundamentalmente fecal-oral directa, por contacto con personas o animales infectados por Giardia; la transmisión fecal-oral indirecta, por el consumo de aguas o alimentos contaminados con quistes, suele ser el origen de brotes epidémicos. La Giardia también se transmite por vía sexual (Lynch, 1972), sobre todo entre la población homosexual. El mecanismo por el cual la Giardia causa enfermedad no ha sido identificado. Se habla de una patogenia multifactorial y se han implicado a factores dependientes tanto del parásito como del hospedero. En los pacientes con giardiasis la sintomatología clínica muestra una gran variabilidad, que depende fundamentalmente de factores individuales de la respuesta inmune más que de otros, como la virulencia de la cepa, la dosis infectante o la duración de la parasitosis. En la mayoría de los pacientes infectados por G. lamblia la parasitosis es asintomática, alrededor de un 60% de los casos. La giardiasis asintomática es más frecuente en niños y adultos de áreas endémicas donde las reinfecciones son muy frecuentes. El período de incubación en la giardiasis sintomática oscila entre 3 y 45 días. La infección puede evolucionar de forma aguda, subaguda o crónica. Aunque la giardiasis suele resolverse de forma espontánea, con un curso autolimitado, en otras ocasiones la parasitación puede durar semanas o meses en ausencia de tratamiento. Las formas agudas pueden evolucionar, en un número limitado de casos, a infección crónica, con mayor frecuencia entre la población infantil. La sintomatología gastrointestinal es la más frecuente y comprende un amplio espectro de manifestaciones clínicas: a) enteritis aguda (autolimitada), b) diarrea crónica, y c) malabsorción con esteatorrea y pérdida de peso Las manifestaciones extraintestinales asociadas que con más frecuencia a la giardiasis son erupción maculopapular, urticaria, aftas, poliartritis, colangitis, asma bronquial, retinitis, etc. En las formas crónicas los síntomas predominantes son el malestar abdominal acompañado de dolor epigástrico difuso. La diarrea puede persistir o alternar con estreñimiento y puede acompañarse de pérdida de peso. El Laboratorio de Referencia está realizando la detección cualitativa de los antígenos específicos de Cryptosporidium parvum y de Giardia lamblia mediante un análisis inmunocromatográfico cualitativo que detecta y distingue simultáneamente ambos antígenos en extractos acuosos de muestras de materia fecal. El diagnóstico de las infecciones por Cryptosporidium y Giardia se ha hecho tradicionalmente mediante observación microscópica de muestras de materia fecal. La finalidad de añadir estos antígenos a nuestro menú de pruebas es ofrecer una mejor sensibilidad y especificidad, especialmente en casos de difícil diagnóstico. Es recomendable la realización de dos coprológicos y un antígeno de Cryptosporidium y Giardia para mejorar la positividad en los rastreos de materias fecales.La sensibilidad para el Cryptosporidium es de 97.3% con una especificidad de un 100%, mientras que para la Giardia tanto la sensibilidad como la especificidad son de un 100%. Esperamos que esta nueva prueba pueda servirles como una herramienta adicional para mejorar su diagnóstico.

REFERENCIAS:

  1. Rodríguez, Juan Carlos; Royo Gloria. Cryptosporidium y criptosporidiosis. Servicio de Servicio de Microbiología. Hospital General Universitario de Elche. Universidad Miguel Hernández. Elche (Alicante). 
     
  2. Alcaraz Soriano, María Jesús. Giardia y Giardiasis. Servicio de Microbiología. Hospital Universitario Doctor Peset Aleixandre. Valencia.

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